Martínez Mengual, el niño que aprendió a pintar



El pasado domingo 5 de mayo, Antonio Martínez Mengual protagonizó el primer episodio de «Una Región de Colores», el nuevo programa de 7TV Región de Murcia dedicado a los más importantes artistas plásticos de la Región.

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Sobre las notas de “Los niños de El Pireo”, pieza inolvidable del gran compositor griego Manos Jatsidakis, Antonio Martínez Mengual se presenta como «un niño que aprendió a pintar». Han pasado ya siete décadas y algunos días desde que el pintor vio la luz por vez primera en la murciana calle de Sagasta, pero el hombre que conversa con el periodista, historiador del Arte y director del programa, Rubén Juan Serna, sigue siendo «el niño que aprendió a pintar en el zócalo de colores de mi casa, pasando el dedo. Y ese niño intuye que así puede expresar los sentimientos de su vida».

Sentado en el luminoso salón, el artista evoca sus primeros viajes a Madrid, tomando los trenes nocturnos que salían de Murcia los viernes y los sábados. Era un joven de apenas veinte años, deseoso de empaparse de luces y colores en el Museo del Prado. El niño-pintor, naturalmente, tenía un pintor-abuelo francés llamado Claude Monet y otro abuelo-pintor español de nombre Joaquín Sorolla. «Son mis dos referencias primeras».  

Rubén Juan Serna y Antonio Martínez Mengual

¿Y la obra? ¿Cómo y de dónde surge la obra? «Cuando una idea, una emoción, un poema, una imagen poética, una historia me emociona, entonces comienzo a pintar, normalmente figuración; y luego voy desarrollando la idea más emocional que realmente. Y voy buscando en los colores, en la pincelada, incluso con el instrumento…». Sí, leyeron bien: tres referencias a la emoción en apenas unos segundos. No resuta difícil albergar la intuición de que Martínez Mengual tiembla, incluso llora, al encontrarse cara a cara con esas ideas, esos versos, esas imágenes poéticas, esa luz o esos paisajes que terminarán provocando una nueva obra. Está claro, así es. Un poco más tarde el artista termina confesando: «Soy más del corazón que del cerebro».

Uno entra en el taller del artista y se topa con cientos de objetos adquiridos en sus múltiples viajes; pero no es difícil percatarse de que hay un lugar que se impone a todos los demás: Grecia. Su acercamiento al mundo clásico y, en particular, a la Hélade surgió de forma imprevista gracias a un primer viaje, en autobús y en barco, desde Cartagena a Estambul: «Cuando ves el Partenón -harto de haberlo visto en fotos en blanco y negro y en color-, cuando te plantas delante es cuando sientes la emoción de que hubo un grupo de personas, unos ciudadanos que fueron capaces de levantar aquello. Y eso me marcó muchísimo. Nosotros somos herederos de esa cultura». Martínez Mengual admite complacido que guarda un estrecho vínculo con el país heleno: «Quise cumplir allí los setenta años, en un lugar muy especial para mí. Y fui».


El pintor se refiere también a otro lugar muy especial en su vida: el taller, que no el estudio: «Un espacio sagrado a veces, otras veces maldito o estimulante o decepcionante. Es poliédrico. Me gusta que se llame taller; no me gusta que se llame estudio».

Martínez Mengual, que en alguna ocasión se definió como un “coleccionista de madrugadas”, asegura levantarse muy pronto para poner en marcha su proceso creativo diario: «Comienzo muy temprano. Continúo con la labor del día anterior, que suelo dejar más o menos preparada, o comienzo a elaborar una nueva idea. Me pongo deberes… ¡y me lo paso muy bien!»

Pero antes del trabajo en el taller el artista visita los lugares que le inspiran, lee, remarca, subraya, toma notas, imagina, escribe… «Tomo notas de lugares, de paisajes, de imágenes poéticas. Eso te hace tomar una idea. Eso es la base. Después hay un proceso de trabajo que alcanza otros niveles».


El pintor conoce muy bien a las nuevas generaciones de creadores murcianos: «La Región tiene una gran y muy buena cantera de artistas, y creo que eso va a ir a más». Recuerda con emoción Buscando un color, encontré una patria, su gran exposición en el Almudí de hace un par de años, y ante la pregunta acerca de cuál debería ser el lugar definitivo de parte de su ya extensa obra, el artista murciano responde con una contundente reivindicación cultural: «La Región de Murcia se merece un grandísimo museo. Sin complejos y sin tacañería, con generosidad. Los murcianos tenemos que aprender a ser generosos con los murcianos». Quien tenga oídos…


Y finalmente llega la hora de entrar al “quirófano” y meterse en faena, de crear una obra que, junto a las realizadas por los demás artistas que protagonizarán los próximos programas, formará parte de una exposición en el Ayuntamiento de Murcia y cuyo valor será destinado, según lo expresado por Martínez Mengual, a Amnistía Internacional.

El pintor elige para su obra el querido paisaje del río Chícamo, en la localidad de Abanilla. «Un homenaje a ese lugar donde hay un elemento básico que son las palmeras. La verticalidad de la palmera es para mí una provocación, una auténtica necesidad de pintar ese elemento». La elección del color vendrá influida por los versos del poeta y amigo Francisco Brines «que en el poema nombra las palmeras como columnas azules. Cambia a azul lo que es verde o gris, y el cielo lo deja libre de color… y él dice, sugiere, que con esas columnas azules se mantiene el cielo.»


Y un día más, como cada mañana, nace la caricia sobre el papel iluminado y comienza el baile de colores, carboncillos, brochas, pinceles, cuencos de cerámica, esponjas… Un día más las líneas danzan al son de Manos Jatsidakis, o de Eleni Karaíndru, o de una vieja canción rebética de Esmirna. Un día más el pintor-niño cierra los ojos e imagina que repasa con su dedo los colores del viejo zócalo de cerámica de su casa.

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Pueden ver online el programa completo de «Una Región de Colores» dedicado a Antonio Martínez Mengual haciendo click aquí.

Todas las imágenes han sido extraídas del programa Una Región de Colores

Martínez Mengual protagoniza «Una Región de Colores»


Antonio Martínez Mengual en su estudio
Imagen, cortesía de «Una Región de Colores»


El próximo domingo 5 de mayo, a las 21:30 horas, Αntonio Martínez Mengual será el primer invitado de «Una Región de Colores», un nuevo proyecto audiovisual que, dirigido y presentado por el periodista, historiador del Arte y profesor Rubén Juan Serna, tiene como principal objetivo revisar la obra y la trayectoria de algunos de los mejores pintores de la Región de Murcia desde un punto de vista innovador y diferente.

Este nuevo espacio cultural, que se emitirá por 7TV Región de Murcia en la noche de los domingos, culminará con una exposición en el Ayuntamiento de Murcia en la que podrán contemplarse, reunidas, las obras que los artistas se encontraban realizando durante la grabación de los programas. El valor de las mismas se donará a las organizaciones que ellos mismos escojan.

Entre los artistas que desfilarán por «Una Región de Colores» cada domingo podemos citar a Pedro Cano, Araceli Reverte Bernal, Antonio-Nono García, Juanjo Martínez Cánovas o Esteban Bernal.


Enlaces:

«Una Región de Colores» – 7TV de la Región de Murcia

«Sin nudos». Exposición en la Sala Muralla Bizantina de Cartagena


«Memoria» - Antonio Martínez Mengual

Αntonio Martínez Mengual, con su obra titulada «Memoria», es uno de los artistas participantes en la exposición «Sin nudos», que actualmente puede visitarse en la sala de exposiciones Muralla Bizantina de Cartagena, curada por Ce3gallery.

La muestra, que se prolongará hasta el próximo día 30 de junio, se compone de intervenciones sobre corbatas o pajaritas reales o de representaciones en diversas escalas, soportes y disciplinas como la pintura, escultura, instalación, fotografía y dibujo, llegándose a la hibridación en varias de las propuestas.

En cuanto a los temas tratados, podemos encontrar desde reflexiones en torno al inconformismo como vía para evitar que los roles sociales nos asfixien; homenajes a la unión entre lo masculino y lo femenino, por medio de la figura de Lili Elbe; prendas de papel que escenifican  cuentos tradicionales; iconos contestatarios del Street Art; prendas futuristas del cyberpunk; pajaritas que nos recuerdan el final de las certezas; demandas al poder político para dar visibilidad a las personas con autismo a través del arte; representaciones de la corbata como instrumento ejecutor de roles, un símbolo del poder impuesto o investido sin conciencia; o como una prenda que ahoga, alimenta, reivindica, decora, aisla, posiciona y margina.

Por medio de este repertorio equilibrado, se propone un análisis estético sobre la influencia social e histórica de una prenda de vestir que ha sido un estereotipo representativo perpetuado en la sociedad y por ello digna del análisis o la subversión de su rol masculino.


«Sin nudos»
Del 26 de abril al 30 de junio de 2019
Sala de exposiciones Muralla Bizantina
C/ Doctor Tapia Martínez, 2
Cartagena

Horario:
De martes a viernes: mañanas 10:00 -14:00 tardes 17:00-20:00
Sábados y domingos 11:00-14:00
Lunes cerrado





Pintando copas en la calle




Los pasados días 16 y 17 de mayo, Antonio Martínez Mengual participó activamente en los eventos organizados por el Museo Ramón Gaya con motivo de la celebración del Día de los Museos. Martínez Mengual, junto a los artistas Antonio Ballester, Nicolás de Maya, Manuel Delgado, Manuel Pérez, Araceli Reverte, Katarzyna Rogowicz, Marcos Salvador Romera, Salvador Torres y Rubén Zambudio, tomó parte en la actividad “Pintando copas en la calle”, que se celebró en la plaza de Santa Catalina, junto al Museo.




Imágenes: cortesía del Museo Ramón Gaya



Martínez Mengual une poesía y pintura




El pintor murciano expone en el Museo del Teatro Romano de Cartagena ´Tristezas. Ovidio´, una muestra en la que proyecta su fascinación por el mundo clásico con creaciones inspiradas en los versos del poeta durante su exilio en Tomis.
El Museo del Teatro Romano de Cartagena, cuyo patronato está integrado por la Comunidad, el Ayuntamiento de Cartagena y la Fundación Cajamurcia, ha abierto sus puertas ya a la nueva exposición temporal Tristezas. Ovidio, del artista murciano Antonio Martínez Mengual.

El murciano Mengual muestra a través de las obras expuestas su fascinación por el mundo clásico, las antiguas Grecia y Roma. En esta ocasión, expone en el Teatro Romano sus creaciones inspiradas en la elegía del poeta Ovidio durante su exilio en Tomis, donde escribió Tristia y Epistulae ex Ponto.
El director general de Bienes Culturales, Juan Antonio Lorca, declaró que «el Museo del Teatro Romano de Cartagena reúne habitualmente obras de creadores de la Región relacionadas con el mundo clásico como, en este caso, Martínez Mengual, quien recrea la tragedia de Ovidio en este emblemático espacio convertido en un ejemplo de la recuperación patrimonial y del turismo cultural de calidad».

Las muestras temporales, añadió, «complementan la magnífica colección permanente del museo, cuya custodia, mantenimiento y difusión es uno de los principales objetivos marcados por el patronato junto a la conservación y puesta en valor del propio monumento, que ha sido ya visitado desde su apertura, en 2008, por más de 1,5 millones de personas, incrementándose año tras año la cifra de asistentes y el número de turistas extranjeros».


Pinceladas cargadas de lirismo
En la serie de Martínez Mengual Tristezas, los versos de Ovidio se convierten en pinceladas cargadas de lirismo, donde el pintor expresa con su paleta de color, unas veces en rojos y azules intensos y otras en negros y violetas, toda la carga emocional que transciende de los poemas: el sufrimiento, la nostalgia de la patria y el alejamiento de los seres queridos.

Los versos iniciales del poema Tristia («Cuando acude a mi memoria la imagen tristísima de aquella noche...»), esa noche en la que Ovidio, en la cima de su éxito, tuvo que dejar su tierra tras recibir la orden de Augusto de dejar Roma, inspiran al artista en su serie Adiós. Por último, la serie de dibujos a tinta titulada Tristes evoca las tablillas y papiros como soportes de escritura en la antigüedad y su función como bálsamo en el infortunio.
La exposición Tristezas. Ovidio del murciano Antonio Martínez Mengual se puede visitar el Museo del Teatro Romano hasta el próximo 23 de abril de martes a sábado, de 10.00 a 18.00 horas, y los domingos, de 10.00 a 14.00 horas.


Publicación original en La Opinión de Murcia

Ese mar de olivos que te llama




Antonio Arco. 27/02/2018

Antonio Martínez Mengual expone 'Tristezas. Ovidio' en el Museo-Teatro Romano. «Yo estoy bien, pero miro el mundo en que vivo y las cosas van cada vez peor», dice el artista murciano.

Qué oleaje tan enigmático, con ese poder de imán que te arrastra hacia él, protagoniza 'Mar de olvidos', una de las obras, pintada por Antonio Martínez Mengual (Murcia, 1948), que pueden contemplarse en todo su sencillo esplendor en la exposición 'Tristezas. Ovidio', que hasta el 23 de abril puede disfrutarse en la sala de exposiciones temporales del Museo-Teatro Romano de Cartagena. Un proyecto pictórico, inspirado en la elegía que el poeta latino escribió durante su exilio forzoso en Tomis, que se convierte en una placentera experiencia visual que bebe del influjo de la fascinación que el artista murciano siente por el mundo clásico, y de su don para embarcar en sus pinturas el alma de los poemas.

Todo un placer. No es casual -al igual que no lo son la lluvia necesaria, los ríos cristalinos, los baños en alta mar y las obras de Shakespeare- que Martínez Mengual tenga deseos de hacer de su pintura un himno que cante a los sentimientos que nos hacen hombres y a la extraordinaria importancia que tienen las aportaciones, tanto literarias como filosóficas, de los grandes autores de la Antigüedad.

«Reconozco que estoy en un momento de mi vida, a punto de cumplir 70 años, en el que lo que me apetece es dar las gracias por todas las cosas buenas que me han pasado y de las que he podido disfrutar y estoy disfrutando», explica el pintor, que reconoce: «Yo estoy bien, pero miro el mundo en que vivo y las cosas van cada vez peor; hay muchísima gente que lo está pasando fatal y demasiados jóvenes a los que les hemos estropeado el futuro. Demasiadas injusticias que se acumulan..., y esa clase política tan desastrosa, empezando por la de nuestro país. Sigo votando, porque soy ciudadano y ejerzo mi derecho a votar, pero no me siento representado por ningún partido».

«Deseo y espero que mis obras gusten al público, le emocionen y le incrementen el deseo de conocer, de viajar, de leer, de amar...». «Tengo tanta obra que no sé qué pasará con ella cuando yo no esté, supongo que la quemarán toda» [Risas]

'Tristezas. Ovidio' está compuesta por obras -realizadas con tinta china y aguda, acrílico, óleo y la técnica del 'collage'- que convierten la exposición en un oasis del que no te quieres ir, un oasis pictórico y emocional que incluye sus visiones nada evidentes de un 'Campo de nostalgia', un 'Árbol negro', unos 'Oráculos del viento' y una inquietante 'Orilla del mundo'. Amigo de los poetas -en silencio-, viajero a lugares lejanos -en silencio-, artista de pocas palabras -de ellas disfruta con la lectura-, y pintor de anhelos, Martínez Mengual está feliz con esta exposición: «Tenía claro que estas obras debían ser mostradas aquí, en este espacio maravilloso del Teatro Romano de Cartagena, y ahora sólo me queda desear y esperar que al público le gusten, que le emocionen y le incrementen el deseo de conocer, de viajar, de leer, de amar...».

Martínez Mengual, al igual que el propio Ovidio, tiene un deseo: «No quiero consumir mi alma con continuas preocupaciones, que, no obstante, irrumpen y penetran a donde se les ha prohibido». Pintar para no temer a las emboscadas ni al galope de la barbarie. Pintar para trasladar al lienzo esas «naves, bloqueadas por el hielo», de las que habla el poeta romano, para quien «todo lo puede mitigar el tiempo que escapa con paso silencioso, a excepción de mis penas».

Condena
«La exposición 'Tristezas'», escribe Pascual Martínez, director de la Fundación Cajamurcia, en el catálogo de la muestra, «sitúa ante nuestros ojos un luminoso conjunto de obras y nos propone un sugerente relato pictórico que 'traduce' las palabras de Ovidio a imágenes de gran fuerza expresiva en las que está ausente la figura humana y en las que, sin embargo, en aparente paradoja, se detecta, bien reconocible y viva, la permanente presencia del antiguo escritor condenado». Una condena que encierra sufrimiento, nostalgia de la patria, alejamiento de los seres queridos... «Cuando acude a mi memoria la imagen tristísima de aquella noche...», dicen los versos de Ovidio que han inspirado la serie 'Adiós' que se incluye en 'Tristezas'. «Para comprender esa tristeza, ese 'Adiós' de Martínez Mengual, debemos recordar que cuando Ovidio se encontraba en la cima de su éxito, recibió la orden de Augusto de dejar Roma y partir a los confines del Imperio», precisa Pascual Martínez. «El poeta», añade, «que vivía entonces en la alegre urbe, bien relacionado con la alta sociedad e incluso con el propio emperador, cayó en desgracia y fue desterrado a Tomis [en la actual Constanza, en Rumanía, a orillas del Mar Negro]». Un viaje en carne viva y sin retorno.

Y, desde los confines del imperio, recuerda Elena Ruiz Valderas, directora del Museo-Teatro Romano de Cartagena y admiradora de la obra de Martínez Mengual, «compuso 'Tristia' ('Tristezas'), nacida desde su drama personal, y allí vivió hasta el final de su vida».

«Procuro no olvidarme de que ahora soy rico en algo verdaderamente importante: en tener tiempo», reconoce el pintor. «Y buena parte la sigo dedicando a pintar, porque cada vez disfruto más haciéndolo. ¡Aunque tengo ya tanta obra que no sé qué pasará con ella cuando yo no esté ya, supongo que la quemarán toda o yo qué sé!», dice riendo. Y para cuando llegue el momento del adiós, tiene presente lo que se lee en 'Tristia': «Divinidades que habitáis estas moradas vecinas, templos que mis ojos no contemplarán ya nunca más, dioses que he de abandonar, a los que honra la elevada ciudad de Quirino, ¡recibid mi adiós para siempre!».

-¿Clarísimo qué tiene ya?

-No pasaré a la historia por salvar al mundo de sus males. [Risas]


Exposición:
'Tristezas. Ovidio'. Antonio Martínez Mengual.

Dónde y cuándo:
Museo-Teatro Romano de Cartagena. Hasta el 23 de abril.


Publicación original en La Verdad


"Tristezas. Ovidio", nueva exposición de Martínez Mengual en el Museo del Teatro Romano de Cartagena



Antonio Martínez Mengual es un artista que refleja en su obra la especial fascinación que siente por el mundo clásico, la Grecia y la Roma antiguas. En esta ocasión nos acerca al Museo Teatro Romano de Cartagena su obra inspirada en la elegía del poeta en el exilio. Dice Ovidio, en Tristia, que la Musa es la única compañera que le ha quedado en su destierro, esa Musa “la poesía” también ha acompañado a Antonio Martínez Mengual en su trayectoria vital como artista.

En “Tristezas” de Martínez Mengual, los versos del poeta se convierten en pinceladas cargadas de lirismo, donde el pintor expresa a través de su paleta de color, unas veces en unos rojos y azules intensos, en otras en negros y violetas, toda la carga emocional que transciende de los versos ovidianos; el sufrimiento, la nostalgia de la patria, el alejamiento de los seres queridos…

Los versos iniciales de Ovidio, Tristia I, 3, Cum subit illius tristissima noctis imago…, “Cuando acude a mi memoria la imagen tristísima de aquella noche...”, inspiran al artista en su serie de Adiós, esa noche en la que Ovidio tuvo que dejar tantas cosas queridas…, “todavía ahora de mis ojos resbalan las lágrimas”, escribe el poeta con amargura desde Tomis cuando lo recuerda.




Para comprender esa tristeza, ese Adiós de Martínez Mengual, debemos recordar que cuando Ovidio se encontraba en la cima de su éxito, recibió la orden de Augusto de dejar Roma y partir al Ponto Euxino, a los confines del Imperio. El poeta de Sulmona, que vivía entonces en la alegre Vrbs, bien relacionado con la alta sociedad e incluso con el propio emperador, cayó en desgracia y fue desterrado a Tomis, allí escribió Tristia y Epistulae ex Ponto, nacidas desde su drama personal.

Martínez Mengual perfila esa triste noche, casi dibuja, en sus lienzos del Adiós, las moradas de los dioses, esos templos de las colinas de Roma, que nunca volvieron a ver los ojos del poeta. Pero también esas vivencias a orilla de un mar, situado en una zona fronteriza, poco romanizada. Un Mar que para el poeta se ha abatido sobre su persona como una tempestad, como si todas las olas y el océano cayeran sobre él. En esa serie son los lienzos -Mar de olvidos, Árbol Negro, Campo de nostalgia - cuando las pinceladas del artista son más insistentes, oscuras y tormentosas; en negro, gris, verde y violeta, que expresan esa pena, ese abatimiento, ese dolor sincero, en definitiva esa tristeza de Ovidio.

Mientras que en la obra Orillas del mundo, son los colores azules y verdosos los que nos sumergen en ese mar, campo y cielo que se juntan, es el mar y cielo donde navega el alma del poeta. En la obra Oráculo del viento el artista utiliza con intensidad la fuerza del color “rojo pasión” para expresar el arrebato y la rabia, de un hombre que en el mejor momento de su vida es desterrado al olvido. Desde esa soledad nace la rebeldía y lucha contra el destino a través de la poesía inmortal, plásticamente planteada por el artista con un árbol rojo, cuyas hojas caen como metáfora de la propia vida de Ovidio.

La serie de dibujos a tinta, Tristes, evoca las tablillas y papiros como soportes de escritura en la Antigüedad y su función como bálsamo en el infortunio.

Martínez Mengual es el poeta de los pinceles, con su sensibilidad especial, su dedicación en cuerpo y alma a la creación artística, nos rescata al poeta del exilio y lo reconcilia con el César en el teatro romano de Carthago Nova, donde se perpetúa la memoria inmortal de Augusto y sus nietos, Cayo y Lucio César, un lugar recuperado de la historia, donde ahora comparten espacio el poeta, el César y el artista.







Antonio Martínez Mengual, 1996

Sus obras son identificables con claridad; su juego aguado de tintas, los negros justos que valoran el resto de tonos



Ángel Fernández Saura / Juan Bautista Sanz . 24/07/2017


Virtuoso del color

Existe en su genealogía un dato que puede explicar la raíz de una vocación profunda: la abuela materna del pintor Antonio Martínez Mengual fue hermana de Pedro Flores, el magnífico pintor de los años 20. Yo he visto, y así se lo hice saber a Antonio, una obra pequeña pero magnífica, de sus comienzos, en casa de la familia Flores. Ahí, con ciertos ojos sabios podría haberse adivinado: aquí va a haber un pintor.

Los hermanos Martínez Mengual, Antonio y Ramón, este último compañero de clase de mi bachillerato, visitaban las exposiciones de Zero, mi galería, con asiduidad. Ahí fui conociendo su interés por la pintura; su participación en Arteder, la Feria de Arte de Bilbao de los 80, demostró que sería un artista muy reconocido. Antonio Martínez Mengual sacaba horas para pintar, después de su trabajo administrativo en la Obra Social de CajaMurcia. Duplicar el trabajo es algo muy meritorio y duro; el artista lo ha llevado bien hasta liberarse de compromisos laborales ajenos al arte. Fue entonces cuando cumplió el sueño de pintar a placer. Llegaron los amarillos a su vida; lo mediterráneo, el vigor del color y el buen gusto. Es un ilustrador estupendo, de hecho ha dibujado para publicaciones estéticamente preciosas, lujosas, de esas que dan lustre a editores y autores.

Sus obras son identificables con claridad; su juego aguado de tintas, los negros justos que valoran el resto de tonos. Estoy seguro de que como a mí le hubiera gustado conocer a Matisse; tal vez él, como yo, haya estado en el Quai de Saint-Michel, en París, bajo la ventana del estudio del maestro, en el número 19.

Lo que sí tengo por cierto es que Martínez Mengual ha viajado y visto los clásicos y la arquitectura mediterránea, Grecia e Italia, dejándole un poso invisible en la piel pero necesario para su obra, cada vez más consolidada y certera. Ha tenido en cuenta perfiles y palabras, miradas de la antigüedad. Del pintor guardo una colección de postales primorosas, porque es un diseñador y fotógrafo delicioso: un esteta y un excelente cartelista. Sus obras, en solitario o en grupos, han viajado por mucho mundo, por ferias internacionales. Ha expuesto individualmente en los Estados Unidos y siempre con mucho éxito. Su pintura es exportable, limpia y siempre sugerente aun cuando a veces se agrise y coleccione los tonos de color marengo.

Martínez Mengual es un artista sensible, entregado a su trabajo y profesión de forma incansable. Ha hecho grabado y serigrafía, siempre con ese trazo decidido y sin duda que le pertenece. Es cabeza de su generación, digamos en verdad, de nuestra generación. El pintor alinea a diario color, chopos otoñales, veranos inundados de luz en sus papeles, en sus cartones, en sus lienzos. Estoy seguro de que le interesa la arquitectura y el arte africano, la vivencia de los espacios y las máscaras que lo habitan. Dicho queda, es uno de los nuestros y de los mejores, la cámara de Saura lo delata.



Publicación original en La Opinión de Murcia