Pintando copas en la calle




Los pasados días 16 y 17 de mayo, Antonio Martínez Mengual participó activamente en los eventos organizados por el Museo Ramón Gaya con motivo de la celebración del Día de los Museos. Martínez Mengual, junto a los artistas Antonio Ballester, Nicolás de Maya, Manuel Delgado, Manuel Pérez, Araceli Reverte, Katarzyna Rogowicz, Marcos Salvador Romera, Salvador Torres y Rubén Zambudio, tomó parte en la actividad “Pintando copas en la calle”, que se celebró en la plaza de Santa Catalina, junto al Museo.




Imágenes: cortesía del Museo Ramón Gaya



Martínez Mengual une poesía y pintura




El pintor murciano expone en el Museo del Teatro Romano de Cartagena ´Tristezas. Ovidio´, una muestra en la que proyecta su fascinación por el mundo clásico con creaciones inspiradas en los versos del poeta durante su exilio en Tomis.
El Museo del Teatro Romano de Cartagena, cuyo patronato está integrado por la Comunidad, el Ayuntamiento de Cartagena y la Fundación Cajamurcia, ha abierto sus puertas ya a la nueva exposición temporal Tristezas. Ovidio, del artista murciano Antonio Martínez Mengual.

El murciano Mengual muestra a través de las obras expuestas su fascinación por el mundo clásico, las antiguas Grecia y Roma. En esta ocasión, expone en el Teatro Romano sus creaciones inspiradas en la elegía del poeta Ovidio durante su exilio en Tomis, donde escribió Tristia y Epistulae ex Ponto.
El director general de Bienes Culturales, Juan Antonio Lorca, declaró que «el Museo del Teatro Romano de Cartagena reúne habitualmente obras de creadores de la Región relacionadas con el mundo clásico como, en este caso, Martínez Mengual, quien recrea la tragedia de Ovidio en este emblemático espacio convertido en un ejemplo de la recuperación patrimonial y del turismo cultural de calidad».

Las muestras temporales, añadió, «complementan la magnífica colección permanente del museo, cuya custodia, mantenimiento y difusión es uno de los principales objetivos marcados por el patronato junto a la conservación y puesta en valor del propio monumento, que ha sido ya visitado desde su apertura, en 2008, por más de 1,5 millones de personas, incrementándose año tras año la cifra de asistentes y el número de turistas extranjeros».


Pinceladas cargadas de lirismo
En la serie de Martínez Mengual Tristezas, los versos de Ovidio se convierten en pinceladas cargadas de lirismo, donde el pintor expresa con su paleta de color, unas veces en rojos y azules intensos y otras en negros y violetas, toda la carga emocional que transciende de los poemas: el sufrimiento, la nostalgia de la patria y el alejamiento de los seres queridos.

Los versos iniciales del poema Tristia («Cuando acude a mi memoria la imagen tristísima de aquella noche...»), esa noche en la que Ovidio, en la cima de su éxito, tuvo que dejar su tierra tras recibir la orden de Augusto de dejar Roma, inspiran al artista en su serie Adiós. Por último, la serie de dibujos a tinta titulada Tristes evoca las tablillas y papiros como soportes de escritura en la antigüedad y su función como bálsamo en el infortunio.
La exposición Tristezas. Ovidio del murciano Antonio Martínez Mengual se puede visitar el Museo del Teatro Romano hasta el próximo 23 de abril de martes a sábado, de 10.00 a 18.00 horas, y los domingos, de 10.00 a 14.00 horas.


Publicación original en La Opinión de Murcia

Ese mar de olivos que te llama




Antonio Arco. 27/02/2018

Antonio Martínez Mengual expone 'Tristezas. Ovidio' en el Museo-Teatro Romano. «Yo estoy bien, pero miro el mundo en que vivo y las cosas van cada vez peor», dice el artista murciano.

Qué oleaje tan enigmático, con ese poder de imán que te arrastra hacia él, protagoniza 'Mar de olvidos', una de las obras, pintada por Antonio Martínez Mengual (Murcia, 1948), que pueden contemplarse en todo su sencillo esplendor en la exposición 'Tristezas. Ovidio', que hasta el 23 de abril puede disfrutarse en la sala de exposiciones temporales del Museo-Teatro Romano de Cartagena. Un proyecto pictórico, inspirado en la elegía que el poeta latino escribió durante su exilio forzoso en Tomis, que se convierte en una placentera experiencia visual que bebe del influjo de la fascinación que el artista murciano siente por el mundo clásico, y de su don para embarcar en sus pinturas el alma de los poemas.

Todo un placer. No es casual -al igual que no lo son la lluvia necesaria, los ríos cristalinos, los baños en alta mar y las obras de Shakespeare- que Martínez Mengual tenga deseos de hacer de su pintura un himno que cante a los sentimientos que nos hacen hombres y a la extraordinaria importancia que tienen las aportaciones, tanto literarias como filosóficas, de los grandes autores de la Antigüedad.

«Reconozco que estoy en un momento de mi vida, a punto de cumplir 70 años, en el que lo que me apetece es dar las gracias por todas las cosas buenas que me han pasado y de las que he podido disfrutar y estoy disfrutando», explica el pintor, que reconoce: «Yo estoy bien, pero miro el mundo en que vivo y las cosas van cada vez peor; hay muchísima gente que lo está pasando fatal y demasiados jóvenes a los que les hemos estropeado el futuro. Demasiadas injusticias que se acumulan..., y esa clase política tan desastrosa, empezando por la de nuestro país. Sigo votando, porque soy ciudadano y ejerzo mi derecho a votar, pero no me siento representado por ningún partido».

«Deseo y espero que mis obras gusten al público, le emocionen y le incrementen el deseo de conocer, de viajar, de leer, de amar...». «Tengo tanta obra que no sé qué pasará con ella cuando yo no esté, supongo que la quemarán toda» [Risas]

'Tristezas. Ovidio' está compuesta por obras -realizadas con tinta china y aguda, acrílico, óleo y la técnica del 'collage'- que convierten la exposición en un oasis del que no te quieres ir, un oasis pictórico y emocional que incluye sus visiones nada evidentes de un 'Campo de nostalgia', un 'Árbol negro', unos 'Oráculos del viento' y una inquietante 'Orilla del mundo'. Amigo de los poetas -en silencio-, viajero a lugares lejanos -en silencio-, artista de pocas palabras -de ellas disfruta con la lectura-, y pintor de anhelos, Martínez Mengual está feliz con esta exposición: «Tenía claro que estas obras debían ser mostradas aquí, en este espacio maravilloso del Teatro Romano de Cartagena, y ahora sólo me queda desear y esperar que al público le gusten, que le emocionen y le incrementen el deseo de conocer, de viajar, de leer, de amar...».

Martínez Mengual, al igual que el propio Ovidio, tiene un deseo: «No quiero consumir mi alma con continuas preocupaciones, que, no obstante, irrumpen y penetran a donde se les ha prohibido». Pintar para no temer a las emboscadas ni al galope de la barbarie. Pintar para trasladar al lienzo esas «naves, bloqueadas por el hielo», de las que habla el poeta romano, para quien «todo lo puede mitigar el tiempo que escapa con paso silencioso, a excepción de mis penas».

Condena
«La exposición 'Tristezas'», escribe Pascual Martínez, director de la Fundación Cajamurcia, en el catálogo de la muestra, «sitúa ante nuestros ojos un luminoso conjunto de obras y nos propone un sugerente relato pictórico que 'traduce' las palabras de Ovidio a imágenes de gran fuerza expresiva en las que está ausente la figura humana y en las que, sin embargo, en aparente paradoja, se detecta, bien reconocible y viva, la permanente presencia del antiguo escritor condenado». Una condena que encierra sufrimiento, nostalgia de la patria, alejamiento de los seres queridos... «Cuando acude a mi memoria la imagen tristísima de aquella noche...», dicen los versos de Ovidio que han inspirado la serie 'Adiós' que se incluye en 'Tristezas'. «Para comprender esa tristeza, ese 'Adiós' de Martínez Mengual, debemos recordar que cuando Ovidio se encontraba en la cima de su éxito, recibió la orden de Augusto de dejar Roma y partir a los confines del Imperio», precisa Pascual Martínez. «El poeta», añade, «que vivía entonces en la alegre urbe, bien relacionado con la alta sociedad e incluso con el propio emperador, cayó en desgracia y fue desterrado a Tomis [en la actual Constanza, en Rumanía, a orillas del Mar Negro]». Un viaje en carne viva y sin retorno.

Y, desde los confines del imperio, recuerda Elena Ruiz Valderas, directora del Museo-Teatro Romano de Cartagena y admiradora de la obra de Martínez Mengual, «compuso 'Tristia' ('Tristezas'), nacida desde su drama personal, y allí vivió hasta el final de su vida».

«Procuro no olvidarme de que ahora soy rico en algo verdaderamente importante: en tener tiempo», reconoce el pintor. «Y buena parte la sigo dedicando a pintar, porque cada vez disfruto más haciéndolo. ¡Aunque tengo ya tanta obra que no sé qué pasará con ella cuando yo no esté ya, supongo que la quemarán toda o yo qué sé!», dice riendo. Y para cuando llegue el momento del adiós, tiene presente lo que se lee en 'Tristia': «Divinidades que habitáis estas moradas vecinas, templos que mis ojos no contemplarán ya nunca más, dioses que he de abandonar, a los que honra la elevada ciudad de Quirino, ¡recibid mi adiós para siempre!».

-¿Clarísimo qué tiene ya?

-No pasaré a la historia por salvar al mundo de sus males. [Risas]


Exposición:
'Tristezas. Ovidio'. Antonio Martínez Mengual.

Dónde y cuándo:
Museo-Teatro Romano de Cartagena. Hasta el 23 de abril.


Publicación original en La Verdad


"Tristezas. Ovidio", nueva exposición de Martínez Mengual en el Museo del Teatro Romano de Cartagena



Antonio Martínez Mengual es un artista que refleja en su obra la especial fascinación que siente por el mundo clásico, la Grecia y la Roma antiguas. En esta ocasión nos acerca al Museo Teatro Romano de Cartagena su obra inspirada en la elegía del poeta en el exilio. Dice Ovidio, en Tristia, que la Musa es la única compañera que le ha quedado en su destierro, esa Musa “la poesía” también ha acompañado a Antonio Martínez Mengual en su trayectoria vital como artista.

En “Tristezas” de Martínez Mengual, los versos del poeta se convierten en pinceladas cargadas de lirismo, donde el pintor expresa a través de su paleta de color, unas veces en unos rojos y azules intensos, en otras en negros y violetas, toda la carga emocional que transciende de los versos ovidianos; el sufrimiento, la nostalgia de la patria, el alejamiento de los seres queridos…

Los versos iniciales de Ovidio, Tristia I, 3, Cum subit illius tristissima noctis imago…, “Cuando acude a mi memoria la imagen tristísima de aquella noche...”, inspiran al artista en su serie de Adiós, esa noche en la que Ovidio tuvo que dejar tantas cosas queridas…, “todavía ahora de mis ojos resbalan las lágrimas”, escribe el poeta con amargura desde Tomis cuando lo recuerda.




Para comprender esa tristeza, ese Adiós de Martínez Mengual, debemos recordar que cuando Ovidio se encontraba en la cima de su éxito, recibió la orden de Augusto de dejar Roma y partir al Ponto Euxino, a los confines del Imperio. El poeta de Sulmona, que vivía entonces en la alegre Vrbs, bien relacionado con la alta sociedad e incluso con el propio emperador, cayó en desgracia y fue desterrado a Tomis, allí escribió Tristia y Epistulae ex Ponto, nacidas desde su drama personal.

Martínez Mengual perfila esa triste noche, casi dibuja, en sus lienzos del Adiós, las moradas de los dioses, esos templos de las colinas de Roma, que nunca volvieron a ver los ojos del poeta. Pero también esas vivencias a orilla de un mar, situado en una zona fronteriza, poco romanizada. Un Mar que para el poeta se ha abatido sobre su persona como una tempestad, como si todas las olas y el océano cayeran sobre él. En esa serie son los lienzos -Mar de olvidos, Árbol Negro, Campo de nostalgia - cuando las pinceladas del artista son más insistentes, oscuras y tormentosas; en negro, gris, verde y violeta, que expresan esa pena, ese abatimiento, ese dolor sincero, en definitiva esa tristeza de Ovidio.

Mientras que en la obra Orillas del mundo, son los colores azules y verdosos los que nos sumergen en ese mar, campo y cielo que se juntan, es el mar y cielo donde navega el alma del poeta. En la obra Oráculo del viento el artista utiliza con intensidad la fuerza del color “rojo pasión” para expresar el arrebato y la rabia, de un hombre que en el mejor momento de su vida es desterrado al olvido. Desde esa soledad nace la rebeldía y lucha contra el destino a través de la poesía inmortal, plásticamente planteada por el artista con un árbol rojo, cuyas hojas caen como metáfora de la propia vida de Ovidio.

La serie de dibujos a tinta, Tristes, evoca las tablillas y papiros como soportes de escritura en la Antigüedad y su función como bálsamo en el infortunio.

Martínez Mengual es el poeta de los pinceles, con su sensibilidad especial, su dedicación en cuerpo y alma a la creación artística, nos rescata al poeta del exilio y lo reconcilia con el César en el teatro romano de Carthago Nova, donde se perpetúa la memoria inmortal de Augusto y sus nietos, Cayo y Lucio César, un lugar recuperado de la historia, donde ahora comparten espacio el poeta, el César y el artista.