Pintando copas en la calle




Los pasados días 16 y 17 de mayo, Antonio Martínez Mengual participó activamente en los eventos organizados por el Museo Ramón Gaya con motivo de la celebración del Día de los Museos. Martínez Mengual, junto a los artistas Antonio Ballester, Nicolás de Maya, Manuel Delgado, Manuel Pérez, Araceli Reverte, Katarzyna Rogowicz, Marcos Salvador Romera, Salvador Torres y Rubén Zambudio, tomó parte en la actividad “Pintando copas en la calle”, que se celebró en la plaza de Santa Catalina, junto al Museo.




Imágenes: cortesía del Museo Ramón Gaya



Martínez Mengual une poesía y pintura




El pintor murciano expone en el Museo del Teatro Romano de Cartagena ´Tristezas. Ovidio´, una muestra en la que proyecta su fascinación por el mundo clásico con creaciones inspiradas en los versos del poeta durante su exilio en Tomis.
El Museo del Teatro Romano de Cartagena, cuyo patronato está integrado por la Comunidad, el Ayuntamiento de Cartagena y la Fundación Cajamurcia, ha abierto sus puertas ya a la nueva exposición temporal Tristezas. Ovidio, del artista murciano Antonio Martínez Mengual.

El murciano Mengual muestra a través de las obras expuestas su fascinación por el mundo clásico, las antiguas Grecia y Roma. En esta ocasión, expone en el Teatro Romano sus creaciones inspiradas en la elegía del poeta Ovidio durante su exilio en Tomis, donde escribió Tristia y Epistulae ex Ponto.
El director general de Bienes Culturales, Juan Antonio Lorca, declaró que «el Museo del Teatro Romano de Cartagena reúne habitualmente obras de creadores de la Región relacionadas con el mundo clásico como, en este caso, Martínez Mengual, quien recrea la tragedia de Ovidio en este emblemático espacio convertido en un ejemplo de la recuperación patrimonial y del turismo cultural de calidad».

Las muestras temporales, añadió, «complementan la magnífica colección permanente del museo, cuya custodia, mantenimiento y difusión es uno de los principales objetivos marcados por el patronato junto a la conservación y puesta en valor del propio monumento, que ha sido ya visitado desde su apertura, en 2008, por más de 1,5 millones de personas, incrementándose año tras año la cifra de asistentes y el número de turistas extranjeros».


Pinceladas cargadas de lirismo
En la serie de Martínez Mengual Tristezas, los versos de Ovidio se convierten en pinceladas cargadas de lirismo, donde el pintor expresa con su paleta de color, unas veces en rojos y azules intensos y otras en negros y violetas, toda la carga emocional que transciende de los poemas: el sufrimiento, la nostalgia de la patria y el alejamiento de los seres queridos.

Los versos iniciales del poema Tristia («Cuando acude a mi memoria la imagen tristísima de aquella noche...»), esa noche en la que Ovidio, en la cima de su éxito, tuvo que dejar su tierra tras recibir la orden de Augusto de dejar Roma, inspiran al artista en su serie Adiós. Por último, la serie de dibujos a tinta titulada Tristes evoca las tablillas y papiros como soportes de escritura en la antigüedad y su función como bálsamo en el infortunio.
La exposición Tristezas. Ovidio del murciano Antonio Martínez Mengual se puede visitar el Museo del Teatro Romano hasta el próximo 23 de abril de martes a sábado, de 10.00 a 18.00 horas, y los domingos, de 10.00 a 14.00 horas.


Publicación original en La Opinión de Murcia

Ese mar de olivos que te llama




Antonio Arco. 27/02/2018

Antonio Martínez Mengual expone 'Tristezas. Ovidio' en el Museo-Teatro Romano. «Yo estoy bien, pero miro el mundo en que vivo y las cosas van cada vez peor», dice el artista murciano.

Qué oleaje tan enigmático, con ese poder de imán que te arrastra hacia él, protagoniza 'Mar de olvidos', una de las obras, pintada por Antonio Martínez Mengual (Murcia, 1948), que pueden contemplarse en todo su sencillo esplendor en la exposición 'Tristezas. Ovidio', que hasta el 23 de abril puede disfrutarse en la sala de exposiciones temporales del Museo-Teatro Romano de Cartagena. Un proyecto pictórico, inspirado en la elegía que el poeta latino escribió durante su exilio forzoso en Tomis, que se convierte en una placentera experiencia visual que bebe del influjo de la fascinación que el artista murciano siente por el mundo clásico, y de su don para embarcar en sus pinturas el alma de los poemas.

Todo un placer. No es casual -al igual que no lo son la lluvia necesaria, los ríos cristalinos, los baños en alta mar y las obras de Shakespeare- que Martínez Mengual tenga deseos de hacer de su pintura un himno que cante a los sentimientos que nos hacen hombres y a la extraordinaria importancia que tienen las aportaciones, tanto literarias como filosóficas, de los grandes autores de la Antigüedad.

«Reconozco que estoy en un momento de mi vida, a punto de cumplir 70 años, en el que lo que me apetece es dar las gracias por todas las cosas buenas que me han pasado y de las que he podido disfrutar y estoy disfrutando», explica el pintor, que reconoce: «Yo estoy bien, pero miro el mundo en que vivo y las cosas van cada vez peor; hay muchísima gente que lo está pasando fatal y demasiados jóvenes a los que les hemos estropeado el futuro. Demasiadas injusticias que se acumulan..., y esa clase política tan desastrosa, empezando por la de nuestro país. Sigo votando, porque soy ciudadano y ejerzo mi derecho a votar, pero no me siento representado por ningún partido».

«Deseo y espero que mis obras gusten al público, le emocionen y le incrementen el deseo de conocer, de viajar, de leer, de amar...». «Tengo tanta obra que no sé qué pasará con ella cuando yo no esté, supongo que la quemarán toda» [Risas]

'Tristezas. Ovidio' está compuesta por obras -realizadas con tinta china y aguda, acrílico, óleo y la técnica del 'collage'- que convierten la exposición en un oasis del que no te quieres ir, un oasis pictórico y emocional que incluye sus visiones nada evidentes de un 'Campo de nostalgia', un 'Árbol negro', unos 'Oráculos del viento' y una inquietante 'Orilla del mundo'. Amigo de los poetas -en silencio-, viajero a lugares lejanos -en silencio-, artista de pocas palabras -de ellas disfruta con la lectura-, y pintor de anhelos, Martínez Mengual está feliz con esta exposición: «Tenía claro que estas obras debían ser mostradas aquí, en este espacio maravilloso del Teatro Romano de Cartagena, y ahora sólo me queda desear y esperar que al público le gusten, que le emocionen y le incrementen el deseo de conocer, de viajar, de leer, de amar...».

Martínez Mengual, al igual que el propio Ovidio, tiene un deseo: «No quiero consumir mi alma con continuas preocupaciones, que, no obstante, irrumpen y penetran a donde se les ha prohibido». Pintar para no temer a las emboscadas ni al galope de la barbarie. Pintar para trasladar al lienzo esas «naves, bloqueadas por el hielo», de las que habla el poeta romano, para quien «todo lo puede mitigar el tiempo que escapa con paso silencioso, a excepción de mis penas».

Condena
«La exposición 'Tristezas'», escribe Pascual Martínez, director de la Fundación Cajamurcia, en el catálogo de la muestra, «sitúa ante nuestros ojos un luminoso conjunto de obras y nos propone un sugerente relato pictórico que 'traduce' las palabras de Ovidio a imágenes de gran fuerza expresiva en las que está ausente la figura humana y en las que, sin embargo, en aparente paradoja, se detecta, bien reconocible y viva, la permanente presencia del antiguo escritor condenado». Una condena que encierra sufrimiento, nostalgia de la patria, alejamiento de los seres queridos... «Cuando acude a mi memoria la imagen tristísima de aquella noche...», dicen los versos de Ovidio que han inspirado la serie 'Adiós' que se incluye en 'Tristezas'. «Para comprender esa tristeza, ese 'Adiós' de Martínez Mengual, debemos recordar que cuando Ovidio se encontraba en la cima de su éxito, recibió la orden de Augusto de dejar Roma y partir a los confines del Imperio», precisa Pascual Martínez. «El poeta», añade, «que vivía entonces en la alegre urbe, bien relacionado con la alta sociedad e incluso con el propio emperador, cayó en desgracia y fue desterrado a Tomis [en la actual Constanza, en Rumanía, a orillas del Mar Negro]». Un viaje en carne viva y sin retorno.

Y, desde los confines del imperio, recuerda Elena Ruiz Valderas, directora del Museo-Teatro Romano de Cartagena y admiradora de la obra de Martínez Mengual, «compuso 'Tristia' ('Tristezas'), nacida desde su drama personal, y allí vivió hasta el final de su vida».

«Procuro no olvidarme de que ahora soy rico en algo verdaderamente importante: en tener tiempo», reconoce el pintor. «Y buena parte la sigo dedicando a pintar, porque cada vez disfruto más haciéndolo. ¡Aunque tengo ya tanta obra que no sé qué pasará con ella cuando yo no esté ya, supongo que la quemarán toda o yo qué sé!», dice riendo. Y para cuando llegue el momento del adiós, tiene presente lo que se lee en 'Tristia': «Divinidades que habitáis estas moradas vecinas, templos que mis ojos no contemplarán ya nunca más, dioses que he de abandonar, a los que honra la elevada ciudad de Quirino, ¡recibid mi adiós para siempre!».

-¿Clarísimo qué tiene ya?

-No pasaré a la historia por salvar al mundo de sus males. [Risas]


Exposición:
'Tristezas. Ovidio'. Antonio Martínez Mengual.

Dónde y cuándo:
Museo-Teatro Romano de Cartagena. Hasta el 23 de abril.


Publicación original en La Verdad


"Tristezas. Ovidio", nueva exposición de Martínez Mengual en el Museo del Teatro Romano de Cartagena



Antonio Martínez Mengual es un artista que refleja en su obra la especial fascinación que siente por el mundo clásico, la Grecia y la Roma antiguas. En esta ocasión nos acerca al Museo Teatro Romano de Cartagena su obra inspirada en la elegía del poeta en el exilio. Dice Ovidio, en Tristia, que la Musa es la única compañera que le ha quedado en su destierro, esa Musa “la poesía” también ha acompañado a Antonio Martínez Mengual en su trayectoria vital como artista.

En “Tristezas” de Martínez Mengual, los versos del poeta se convierten en pinceladas cargadas de lirismo, donde el pintor expresa a través de su paleta de color, unas veces en unos rojos y azules intensos, en otras en negros y violetas, toda la carga emocional que transciende de los versos ovidianos; el sufrimiento, la nostalgia de la patria, el alejamiento de los seres queridos…

Los versos iniciales de Ovidio, Tristia I, 3, Cum subit illius tristissima noctis imago…, “Cuando acude a mi memoria la imagen tristísima de aquella noche...”, inspiran al artista en su serie de Adiós, esa noche en la que Ovidio tuvo que dejar tantas cosas queridas…, “todavía ahora de mis ojos resbalan las lágrimas”, escribe el poeta con amargura desde Tomis cuando lo recuerda.




Para comprender esa tristeza, ese Adiós de Martínez Mengual, debemos recordar que cuando Ovidio se encontraba en la cima de su éxito, recibió la orden de Augusto de dejar Roma y partir al Ponto Euxino, a los confines del Imperio. El poeta de Sulmona, que vivía entonces en la alegre Vrbs, bien relacionado con la alta sociedad e incluso con el propio emperador, cayó en desgracia y fue desterrado a Tomis, allí escribió Tristia y Epistulae ex Ponto, nacidas desde su drama personal.

Martínez Mengual perfila esa triste noche, casi dibuja, en sus lienzos del Adiós, las moradas de los dioses, esos templos de las colinas de Roma, que nunca volvieron a ver los ojos del poeta. Pero también esas vivencias a orilla de un mar, situado en una zona fronteriza, poco romanizada. Un Mar que para el poeta se ha abatido sobre su persona como una tempestad, como si todas las olas y el océano cayeran sobre él. En esa serie son los lienzos -Mar de olvidos, Árbol Negro, Campo de nostalgia - cuando las pinceladas del artista son más insistentes, oscuras y tormentosas; en negro, gris, verde y violeta, que expresan esa pena, ese abatimiento, ese dolor sincero, en definitiva esa tristeza de Ovidio.

Mientras que en la obra Orillas del mundo, son los colores azules y verdosos los que nos sumergen en ese mar, campo y cielo que se juntan, es el mar y cielo donde navega el alma del poeta. En la obra Oráculo del viento el artista utiliza con intensidad la fuerza del color “rojo pasión” para expresar el arrebato y la rabia, de un hombre que en el mejor momento de su vida es desterrado al olvido. Desde esa soledad nace la rebeldía y lucha contra el destino a través de la poesía inmortal, plásticamente planteada por el artista con un árbol rojo, cuyas hojas caen como metáfora de la propia vida de Ovidio.

La serie de dibujos a tinta, Tristes, evoca las tablillas y papiros como soportes de escritura en la Antigüedad y su función como bálsamo en el infortunio.

Martínez Mengual es el poeta de los pinceles, con su sensibilidad especial, su dedicación en cuerpo y alma a la creación artística, nos rescata al poeta del exilio y lo reconcilia con el César en el teatro romano de Carthago Nova, donde se perpetúa la memoria inmortal de Augusto y sus nietos, Cayo y Lucio César, un lugar recuperado de la historia, donde ahora comparten espacio el poeta, el César y el artista.







Antonio Martínez Mengual, 1996

Sus obras son identificables con claridad; su juego aguado de tintas, los negros justos que valoran el resto de tonos



Ángel Fernández Saura / Juan Bautista Sanz . 24/07/2017


Virtuoso del color

Existe en su genealogía un dato que puede explicar la raíz de una vocación profunda: la abuela materna del pintor Antonio Martínez Mengual fue hermana de Pedro Flores, el magnífico pintor de los años 20. Yo he visto, y así se lo hice saber a Antonio, una obra pequeña pero magnífica, de sus comienzos, en casa de la familia Flores. Ahí, con ciertos ojos sabios podría haberse adivinado: aquí va a haber un pintor.

Los hermanos Martínez Mengual, Antonio y Ramón, este último compañero de clase de mi bachillerato, visitaban las exposiciones de Zero, mi galería, con asiduidad. Ahí fui conociendo su interés por la pintura; su participación en Arteder, la Feria de Arte de Bilbao de los 80, demostró que sería un artista muy reconocido. Antonio Martínez Mengual sacaba horas para pintar, después de su trabajo administrativo en la Obra Social de CajaMurcia. Duplicar el trabajo es algo muy meritorio y duro; el artista lo ha llevado bien hasta liberarse de compromisos laborales ajenos al arte. Fue entonces cuando cumplió el sueño de pintar a placer. Llegaron los amarillos a su vida; lo mediterráneo, el vigor del color y el buen gusto. Es un ilustrador estupendo, de hecho ha dibujado para publicaciones estéticamente preciosas, lujosas, de esas que dan lustre a editores y autores.

Sus obras son identificables con claridad; su juego aguado de tintas, los negros justos que valoran el resto de tonos. Estoy seguro de que como a mí le hubiera gustado conocer a Matisse; tal vez él, como yo, haya estado en el Quai de Saint-Michel, en París, bajo la ventana del estudio del maestro, en el número 19.

Lo que sí tengo por cierto es que Martínez Mengual ha viajado y visto los clásicos y la arquitectura mediterránea, Grecia e Italia, dejándole un poso invisible en la piel pero necesario para su obra, cada vez más consolidada y certera. Ha tenido en cuenta perfiles y palabras, miradas de la antigüedad. Del pintor guardo una colección de postales primorosas, porque es un diseñador y fotógrafo delicioso: un esteta y un excelente cartelista. Sus obras, en solitario o en grupos, han viajado por mucho mundo, por ferias internacionales. Ha expuesto individualmente en los Estados Unidos y siempre con mucho éxito. Su pintura es exportable, limpia y siempre sugerente aun cuando a veces se agrise y coleccione los tonos de color marengo.

Martínez Mengual es un artista sensible, entregado a su trabajo y profesión de forma incansable. Ha hecho grabado y serigrafía, siempre con ese trazo decidido y sin duda que le pertenece. Es cabeza de su generación, digamos en verdad, de nuestra generación. El pintor alinea a diario color, chopos otoñales, veranos inundados de luz en sus papeles, en sus cartones, en sus lienzos. Estoy seguro de que le interesa la arquitectura y el arte africano, la vivencia de los espacios y las máscaras que lo habitan. Dicho queda, es uno de los nuestros y de los mejores, la cámara de Saura lo delata.



Publicación original en La Opinión de Murcia

Antonio Martínez Mengual: "Mi patria es la pintura y la palabra"

Martínez Mengual posa ante una de sus obras

El artista expone casi un centenar de obras en el Palacio Almudí de Murcia

Ana Guardiola - 06/09/2016

La poesía, la mitología y la naturaleza son los pilares que han sustentado la trayectoria artística de Antonio Martínez Mengual y en los que ahora se ordena la exposición Buscando un color encontré una patria, una metáfora de las más de cuatro décadas que el autor murciano lleva pintando y que se puede visitar en el Palacio Almudí de Murcia hasta el próximo 27 de octubre.

«No se trata de una antológica –explica Martínez Mengual–, sino de una selección de obras que tenía en el taller y que ahora ocupan la Sala de Columnas, la escalera y el lucernario del Almudí». Son más de noventa los cuadros, dibujos y carteles del artista los que se pueden contemplar en esta muestra, dividida por temas. «Una parte está dedicada al mundo clásico, que me ha inspirado en esta última etapa y con alguna obra anterior; otra que en su momento dediqué al libro El otoño de las rosas, de Francisco Brines, y a la poesía de Luis Cernuda». Y, aunque dedicada a la naturaleza, la tercera parte también muestra la pasión de Martínez Mengual por la poesía, ya que entre los cuadros dedicados a los paisajes y a los bodegones el autor ha incluido poemas de autores murcianos como Francisco Sánchez Bautista y Eloy Sánchez Rosillo.

Junto a estos tres pilares, los espectadores podrán contemplar carteles de actividades culturales que Martínez Mengual guardaba en su estudio y que ha realizado a lo largo de su trayectoria, así como portadas e ilustraciones de libros que realizó para diferentes editoriales y escritores.

«Me cuesta mucho mirar hacia atrás, pero al mismo tiempo me he llevado sorpresas», reconoce Martínez Mengual. «He encontrado piezas antiguas que antes no consideraba bien pintadas y me han vuelto a interesar y también he recuperado recuerdos, como lugares, como el estudio del Malecón cuyo edificio ya no existe...».

A lo largo de estas décadas el pintor murciano ha descubierto esa ´patria´ a la que hace referencia en el título de la exposición: «Mi patria es la pintura y la palabra; es ese sitio especial que se va logrando poco a poco y que conforma la pequeña biografía de cada uno», define el creador, quien se fascina con cada color nuevo que consigue, con cada nuevo material que descubre...

«La ilusión no la debes perder, puedes estar bajo de moral por una situación personal o por el estado de la cultura, que no va a volver como estaba hace diez años, por ejemplo, pero entonces tienes que parar, recapacitar y empezar a trabajar con nuevas cosas que te hagan ilusión», reflexiona el autor, quien pide más espacios culturales para los jóvenes que quieran dedicarse al arte. «Es injusto que tengan que exponer en bares...». «Ojalá que con el tiempo se recuperen», desea el autor.


Publicación original en La Opinión de Murcia


Antonio Martínez Mengual: «Pinté a 'Virutas' pensando en que los niños se iban a divertir con él»

Martínez Mengual con el cerdo "Virutas"
en su taller de la pedanía de Aljucer 
(Javier Carrión / AGM)

Manuel Madrid 02/09/2016

'La Verdad' organiza la exposición Iberian Pork Parade, patrocinada por ElPozo, que se inaugura el domingo con 47 visiones artísticas sobre el cerdo, entre ellas la del pintor Antonio Martínez Mengual.

Desde el próximo domingo, y hasta el día 12 de septiembre, la calle Basabé de Murcia acoge la exposición Iberian Pork Parade, organizada por 'La Verdad' y patrocinada por El Pozo. El cerdo es el protagonista de la muestra. Podrán verse 47 obras de arte, 47 visiones diferentes sobre el mismo animal. La contribución murciana lleva la firma de Antonio Martínez Mengual, un pintor que ve en la paleta un catálogo de sentimientos. En su obra cada color es una emoción. Para esta muestra de 'La Verdad' ha creado en su taller de Aljucer un simpático cerdo agridulce, al que llama 'Virutas'.

-¿Cómo surge esta colaboración?
-La propuesta que me llega es la siguiente: ¿Pintarías un cerdo? A partir de ahí no pregunté mucho, porque venía de una persona de confianza y sabía que el proyecto sería interesante. Yo estaba trabajando entonces en una exposición mía y entre medias surge esta colaboración. Pensaba al principio que me tocaría hacer una maqueta o una imagen sobre papel, pero a los dos días recibí de Cáceres un cerdo de fibra de vidrio, en tamaño original, y ya me puse las pilas porque había que tomárselo en serio. Consulté con el coordinador artístico del proyecto, que está bien elaborado y participan artistas, la mayoría de Extremadura, empresarios y el periódico 'Hoy' [Vocento], y comencé a trabajar, y encantado de la vida.

-¿Por qué fue usted el elegido?
-Pues fue una pura coincidencia, porque la persona que está en ese momento ayudándome a montar la exposición es la que recibe la propuesta de un artista murciano que pinte. Y yo sin pensarlo mucho y sin preguntar demasiado me involucré. Me gusta participar en iniciativas que tengan cierta trascendencia.

-Supongo que nunca se le había planteado esta posibilidad de pintar un cerdo de tamaño natural.
-Pues la verdad es que no. Pero ahora que me he tirado de cabeza al agua podría pintar unos cuantos más... Es muy atractivo el reto de pintar, sobre todo pintar con calidad, y todavía es más atractivo hacerlo en un cerdo que parece real. Este está terminado y firmado, siguiendo las normas de la organización. José Manuel Gamero, el director artístico, me dijo que han participado alrededor de 50 artistas, y para mí es un honor. Es una persona muy amable y profesional.

-El resultado es un cerdo muy pintoresco y con aires mediterráneos.
-Efectivamente. Yo he elegido un motivo veraniego, porque la opción del collage, de pegarle cosas, es posible, pero hay un riesgo porque las esculturas van a estar al aire libre, y en Murcia posiblemente a 40 grados, y cuando vaya a San Sebastián tendrá que soportar un chaparrón diario. Una escultura no es como un Ferrari. Yo espero que le den un barniz industrial que le permita protegerlo de la intemperie. Elegí el color amarillo porque soy un fanático del limón, que es un elemento característico de la cocina murciana. El animalico venía blanco, estaba solo, y le puse nombre, 'Virutas', y nos hicimos amigos. Le apliqué un fondo amarillo más claro, luego un tratamiento para hacer sombras con gris oscuro, por algunas partes del animal, para sacar calidades y texturas. Y finalmente hice los pececitos que danzan alrededor, que van y vienen. Podría ser surrealista o dispersionista por los colores, pero deseaba conseguir que fuera una figura festiva pensando en que los niños son los que más se van a divertir.

-Un cerdo alegre...
-Eso, eso. Yo lo estaba pintando y lo veía con niños tocando, o investigando con sorpresa cómo es este animal.

-La muestra ayuda a promocionar uno de los patrimonios de la gastronomía patria: el cerdo ibérico. Y, además, con el aliciente de haber participado artistas como Bebe.
-Es un trabajo respaldado por el sector cárnico, y no hay que olvidar que en España hay varias denominaciones de origen del cerdo ibérico en diferentes comunidades autónomas reconocidas por la Unión Europea, entre ellas Extremadura, de donde proceden la mayoría de artistas que han participado en esta exposición. Yo me alegro de que hayan contado conmigo, porque este proyecto no es algo aislado, sino algo que va creciendo donde encuentra un apoyo y donde haya una empresa o institución interesada se seguirán pintando más bichitos como 'Virutas'.

-Este trabajo coincide además en el tiempo con una exposición suya que se podrá ver a partir del 5 de septiembre en la sala de columnas del Palacio Almudí, bajo el título: 'Buscando un color encontré una Patria'.
-Es una muestra muy amplia, y prefiero que el espectador aparezca por allí, por el Almudí, y se deje sorprender. Son trabajos muy diferentes, que no tienen nada que ver. Yo llevo pintando toda la vida, desde que a mediados de los años 70 realicé mi primera exhibición. Me gusta, me lo paso bien. Son muchos años... ¡Parece una cadena perpetua pero no lo es!

-Pero no quiere jubilarse.
-Bueno, mientras tenga salud quiero seguir disfrutando. He tenido tiempo para trabajar en los últimos años, con proyectos personales que me han gustado mucho. Y en esa exposición tal vez se refleja todo eso.

-¿Tiene la impresión de que el público murciano valora el arte?
-A todo el mundo no le interesa el arte, ni la cultura. Desgraciadamente es así, pero hay un porcentaje amplio de gente interesada, que asiste a exposiciones y va a museos, y esa gente que se interesa por nuestro trabajo es la que me interesa a mí. Yo me he sentido muy querido siempre, por gente conocida y desconocida que ha comentado mis obras, y esa relación entre el artista y el público es necesaria, porque muchas veces en tu casa, en tu taller, no sabes cómo van a reaccionar. Ese contacto afectivo y cultural es bueno y estimulante. Es lo que los cantantes llaman el aplauso del público.

-'Virutas' debe contener algo que identifique esta pieza con el resto de su obra de un primer vistazo.
-Sí, lo fundamental es el color. Para investigar más sobre el sentido de los peces hay que hacer una segunda lectura. Es como leer el diario. No podemos quedarnos en los titulares.


Iberian Pork Parade
Calle Basabé, lateral de la iglesia de Santo Domingo. Murcia.
Del 4 al 12 de septiembre.
Horario: De 11 a 20 horas.



Publicación original en La Verdad